Planeta VIVO: La era del hombre

RIESGO Y RESILIENCIA EN UNA NUEVA ERA

Los ecosistemas de la Tierra han evolucionado en el curso de millones de años. Este proceso ha dado origen a comunidades biológicas diversas y complejas que viven en equilibrio con su entorno. Además de su valor intrínseco, los múltiples ecosistemas son la base del sustento de los seres humanos y su bienestar. Sin embargo, la magnitud y la escala de la empresa humana han crecido de forma exponencial desde mediados del siglo XX. Por consiguiente, la naturaleza y los servicios que prestan sufren un riesgo creciente. Para llamar la atención sobre el peligro potencial que entraña nuestra situación medioambiental, Paul Crutzen, ganador del premio Nobel, y otros señalan que transitamos del Holoceno a una nueva era geológica, a la que han llamado el “Antropoceno”.

En el Antropoceno, el clima está cambiando rápidamente, los océanos se acidifican y desaparecen biomas enteros, todo a una velocidad medible durante el periodo de vida de un ser humano. En este momento, el futuro de muchos organismos vivos es incierto.

No solo las plantas y los animales silvestres están en peligro: cada vez más, las personas padecen las consecuencias del deterioro de la naturaleza. Los modelos climáticos y de otro tipo vaticinan que, si no actuamos, la Tierra se convertirá un lugar mucho menos acogedor para nuestra moderna sociedad globalizada.

Dado que nuestra trayectoria actual nos conduce a las condiciones inadmisibles previstas para el Antropoceno, la humanidad enfrenta el desafío insoslayable de aprender a trabajar dentro de los límites medioambientales del planeta y de mantener o restaurar la resiliencia de los ecosistemas. Nuestro papel protagónico como fuerza motriz en el Antropoceno también nos da motivos para tener esperanza. No solo reconocemos los cambios que se están produciendo y los riesgos que generan para la naturaleza y la sociedad, sino que entendemos sus causas.

Estos son los pasos iniciales para identificar las soluciones dirigidas a restaurar los ecosistemas de los que dependemos y forjar lugares resilientes y acogedores para la vida silvestre y las personas. Si este conocimiento orienta nuestras acciones, conseguiremos abrirnos camino en el Antropoceno.

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Autor entrada: Salvador Castell

Biólogo, entusiasta y consiente del papel de los académicos en la transmisión del conocimiento, con especial interés en métodos holísticos, integrativos, multidisciplinarios y disruptivos, basados en el principio de la entropía biológica.

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