Malanga en el multiverso de los desechables

Jennifer Jadav Del Ángel Lezama, Andrea Moreno Hernández Piñeyro, Luis Ricardo Córdoba Bautista, Natalia Benítez Hernández, Raquel Giuseppa Landero Rendón y María Magdalena Uribe Flores.

Universidad Anáhuac campus Xalapa

 Hoy en día la sobrepoblación genera un mayor número de necesidades que cubrir, los productos desechables surgen de la necesidad de no preocuparse por la limpieza de objetos como pañales, platos, cubiertos, pañuelos, etc. El uso desmedido de éstos genera muchos residuos que, al no tratarse correctamente, son causa de contaminación atmosférica, del agua y del suelo.

La principal materia prima de estos desechables, en específico de los que están diseñados para comida, proviene de polímeros sintéticos que no se pueden desintegrar fácilmente una vez que llegan al suelo. Nos han enseñado que la mayoría de las cosas las podemos reutilizar, reducir y reciclar, de donde proviene la economía circular, que es una vía de producción menos dañina y donde se busca la manera de disminuir el uso de los plásticos a base de petróleo, materiales sintéticos o semisintéticos.

No obstante, otra forma de combatir el problema de contaminación sin eliminar el uso de desechables es por medio de biopolímeros que tienen un factor mayor de biodegradabilidad, lo que ayuda a disminuir el impacto ambiental que poseen los desechables convencionales.     Debido a lo anterior, alumnos de la universidad Anáhuac campus Xalapa buscan productos desechables que se puedan elaborar a base de malanga, un tubérculo cuyas propiedades permiten generar un biopolímero.

Veamos con mayor detenimiento lo que es un biopolímero:

Estos nacen de la naturaleza, por lo que, podemos descubrirles en muchos seres vivos, algunos ejemplos de polímeros naturales son: las proteínas, el almidón, la seda, el colágeno, por nombrar algunos. Normalmente, proceden de residuos agrícolas, celulosa o almidón de patata o maíz. En otras palabras, se pueden obtener biopolímeros de diferentes hidratos de carbono (Zschimmer & Schwarz, 2022). Se pueden clasificar de acuerdo a su fuente, divididos en tres grupos principales (Figura 1): polímeros basados en recursos renovables, polímeros biodegradables basados en monómeros bio-derivados y biopolímeros sintetizados por microorganismos (polihidroxialcanoatos, PHA) (Noguera, 2020).

Los biopolímeros reducen la dependencia de la industria ante los materiales fósiles y disminuyen considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de los biopolímeros son biodegradables. Esto quiere decir, que, al finalizar su ciclo de vida, son descompuestos completamente por los microorganismos. Es importante recalcar que la biodegradabilidad no tiene que ver con el origen del polímero, sino con su estructura química (Zschimmer & Schwarz, 2022).

La biodegradación ocurre cuando los microorganismos atacan a los materiales hechos a partir de biopolímeros y éstos se degradan en pequeños fragmentos por la ruptura de los enlaces en su cadena principal (Valero-Valdivieso et al, 2013).

Figura 1. Clasificación de biopolímeros.

Ahora hablemos sobre la malanga:

La malanga es un tubérculo de la familia de las Araceae, con nombre científico Colocasia esculenta (Figura 2), originaria de Asia y que también se cultiva en el caribe y Centroamérica. Este tubérculo crece debajo de la tierra, tiene la cáscara de color café oscuro y su carne es blanca amarillenta con motas moradas. La malanga tiene muchas propiedades y beneficios para la salud y un alto contenido de almidón, al igual que la papa.

Figura 2. Malanga (Colocasia esculenta).

En los últimos años, este tubérculo ha adquirido gran importancia en todo México y alrededor del mundo, volviéndose una materia prima de gran potencial. Su valor radica en su alto contenido de almidón (30-85% base seca) (Rosales, 2016), lo cual implica su gran potencial para la elaboración de desechables biodegradables.

Según el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), Veracruz es el único productor de malanga en el país, produciendo más de 37 mil toneladas de malanga. El municipio de Actopan produce 35 mil 880 toneladas y Úrsulo Galván 2 mil 450 toneladas (Cruz, 2020).

La actividad de producción de la malanga en la economía mexicana tiene mucha importancia, ya que tiene un potencial para contribuir a la economía y a la creación de empleos. Pero lamentablemente, esta actividad es vulnerable, por lo que se necesita la cooperación, formalización y vinculación con la participación por parte del gobierno, instituciones académicas y de investigación, así como otras organizaciones que se encuentran en la región para poder competir globalmente. Aunque en Nicaragua se ha trabajado en la obtención de desechables a partir de Malanga (Rosales, 2016), en México no se ha aprovechado esta materia prima para su uso en dicho sector industrial a pesar de contar con la producción adecuada para ello.

Los desechables son de vital importancia en nuestra sociedad debido a que estos son utilizados con mayor frecuencia en fiestas y reuniones sociales. Se considera que estos son un factor importante de contaminación debido a que el proceso de degradación de los desechables convencionales (hechos a base de petróleo) es de mínimo 400 años, lo cual se puede evitar esto a base de desechables que tengan un doble propósito: ser utilizados y aportar eventualmente como abono a la tierra durante su proceso de degradación. Es por ello, que la malanga, al igual que otros tubérculos, son una buena alternativa al momento de obtener desechables simples como lo es un plato (figura 3), debido a sus propiedades químicas y físicas.

Figura 3. Biopolímero a base de malanga.

Referencias

  • Cruz, L. (2020). Es Veracruz el único productor de malanga en el país. Imagen de Veracruz (En línea).
  • Noguera, I. B. (2020). ¿Qué es la polimerización? Ingeniería Química Reviews.
  • Rosales, A. (2016). Obtención de biopolímero plástico a partir del almidón de malanga (Colocasia esculenta), por el método de polimerización por condensación en el laboratorio 110 de la UNAN-Managua. Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
  • Valero-Valdivieso, M. F., Ortegón, Y., & Uscategui, Y. (2013). BIOPOLÍMEROS: AVANCES Y PERSPECTIVAS. Dyna.
  • Zschimmer & Schwarz. (2022). ¿Qué son los biopolímeros y para qué se utilizan en la industria? Química y Sostenibilidad.

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