Enfermedad de Chagas: un mal no tan olvidado

También conocida como Tripanosomiasis americana, se trata de una enfermedad potencialmente mortal provocada por el protozoario Trypanosoma cruzi que afecta principalmente a la población de América Latina. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha enlistado como una enfermedad “abandonada”, ha ido cobrando considerable importancia debido a que ha cruzado fronteras europeas y asiáticas llegando a afectar a un estimado de 6-7 millones de personas en el mundo. Esta enfermedad ha tenido un alto impacto a nivel socioeconómico, pues se ha estimado que el costo anual de tratamiento es de al menos 500 millones de dólares en Latinoamérica.

¿Cuáles son las vías de transmisión?

Principalmente, el protozoario se transmite a los humanos por contacto con las heces u orina de insectos triatomíneos conocidos como chinches besuconas, vinchucas u otros nombres, según el lugar geográfico. Sin embargo otros animales tampoco están exentos de infección, como gatos, perros, roedores, armadillos o mapaches.

Estos insectos son de hábitos nocturnos, por lo que en el día es común que permanezcan ocultos. Una vez que anochece, inician sus actividades de alimentación, picando zonas expuestas de la piel. Debido a que suelen defecar cerca de sus áreas de alimentación, los protozoarios presentes en las heces llegan a entrar en las heridas una vez que la persona se frota o rasca instintivamente. Otra vía de entrada del protozoario es a través de mucosas (como los ojos) o alguna lesión cutánea abierta que esté expuesta a heces contaminadas.

No obstante, hay otras vías por las cuales se puede transmitir el protozoario T. cruzi:

-Transmisión congenita (de madre a hijo),
-Transfusión de sangre contaminada,
-Transplante de órganos infectados,
-Consumo de agua o comida contaminada, y
-Accidentes de laboratorio.

¿Tengo chagas?

Actualmente, los centros de salud cuentan con métodos de diagnóstico eficaces para identificar la presencia de esta enfermedad. Pero, ¿cuáles son los síntomas? ¿cómo se desarrolla esta enfermedad? Se caracteriza por ser una infección que cursa clínicamente a partir de una forma aguda hasta llegar a la cronicidad, con un periodo asintomático que puede durar varios años.

Posterior a la picadura del insecto, pocas personas presentan una lesión cutánea o inflamación amoratada de un párpado. Una vez infectados, se pasa a la primera etapa de la enfermedad, la fase aguda, la cual puede durar desde unas semanas hasta dos meses y se caracteriza por la presencia de T. cruzi en el torrente sanguíneo. En la mayoría de los casos no hay síntomas, pero se puede llegar a presentar fiebre, dolor de cabeza, inflamación de ganglios linfáticos, falta de apetito y dolores musculares o abdominales. Es muy raro que en esta etapa se lleguen a presentar síntomas graves o fatales, como inflamaciones severas en el músculo cardiaco.

Después de la fase aguda, muchas personas infectadas pasan a un periodo asintomático de la enfermedad que puede durar años o incluso décadas, y se conoce como fase indeterminada o crónica indeterminada. Durante esta etapa, la cantidad de protozoarios en la sangre es baja o nula y la actividad de los órganos es normal, por lo que es muy fácil no percatarse de la presencia de esta enfermedad. Muchas personas pueden permanecer en esta fase y no desarrollar síntomas, sin embargo, cerca del 20-30% de infectados pueden llegar a presentar problemas cardiacos muy severos, y hasta 10% pueden presentar problemas digestivos o neurológicos, pasando a la siguiente fase de la enfermedad.

En la fase crónica, la última fase de la enfermedad, los parásitos se encuentran principalmente en el músculo cardiaco y digestivo. Durante este periodo, se pueden presentar problemas en la circulacion de sangre, en el esófago y en el colon, e incluso arritmias que lleguen a provocar la muerte. Todos los pacientes en la fase indeterminada que esten inmunocomprometidos, pueden llegar a tener estos síntomas.

Para tu tranquilidad, si hay cura.

Para el tratamiento de las manifestaciones cardiacas o digestivas se administran tratamientos específicos ya presentes en el mercado. Sin embargo, para el tratamiento y cura de la enfermedad de Chagas sólo se han aprobado dos medicamentos, benznidazol y nifurtimox. Estos medicamentos no deben administrarse a personas embarazadas, ni con insuficiencia renal o hepática y, en particular, el nifurtimox no debe administrarse a personas con enfermedades del sistema nervioso o problemas psiquiátricos. De estos, benznidazol es el único medicamento aprobado en la mayoría de los países de Latinoamérica, ya que nifurtimox ha sido retirado del mercado debido a que tenía muchos efectos secundarios.

Los tratamientos tienen un rango de duración prolongado, de 60 a 90 días. Su efectividad es cercana al 100% si se administra al principio de la enfermedad en fase aguda, incluso en casos de transmisión congénita. No obstante, la eficacia del tratamiento va disminuyendo conforme va avanzando la enfermedad; por ejemplo, en la fase indeterminada, la cura de la enfermedad llega a ser de 20-60%. El tratamiento se puede tomar en casos de reactivación o a inicios de la fase crónica para disminuir o prevenir la progresión de la enfermedad, pero en estos casos se debe hacer un balance entre el tiempo prolongado de uso y sus efectos secundarios.

Hay contínuos esfuerzos para encontrar otros compuestos que sean más efectivos y tengan menos efectos secundarios. Sin embargo, no se ha logrado detectar otro medicamento hasta la fecha que crubra con estos requisitos y que pase todas las pruebas clínicas. Dentro de estos medicamentos prueba encontramos fluconazol, itraconazole, alopurinol, entre otros incluyendo productos naturales de plantas como terpenos y alcaloides.

¡Que alguien le ponga un alto!

Aunque no existe una vacuna para prevenir esta enfermedad, se han analizado diferentes vías por las cuales se pueda detener su propagación. Hasta el momento, el metodo más útil ha sido el control vectorial, es decir, el intento de erradicación del insecto que porta al protozoario T. cruzi. Dentro de las acciones implementadas para lograrlo, se encuentran: rociar casas y sus alrededores con insecticidas, mejora de viviendas y su limpieza para evitar infestacion por el vector, empleo de mosquiteros, higiene en el manejo de alimentos y programas de educación.

Por otro lado, también se han incrementado los monitoreos de sangre y órganos que son donados en centros de salud, así como también se intenta que un mayor porcentaje de poblacion infectada tenga acceso temprano a los tratamientos. Así mismo, se están incrementando los análisis de diagnóstico de la enfermedad, ya que se estima que sólo 1% de la gente infectada está siendo tratada.

En los últimos años, más gente ha sido informada de la naturaleza de esta enfermedad. Sin embargo, se requieren de mayores esfuerzos y tácticas de educación en las poblaciones para poder reducir el número de muertes por esta enfermedad, el cual se estima en 12 mil al año. También, se requiere más financiamiento para poder desarrollar un tratamiento más eficaz y para incrementar los esfuerzos de prevención. Esperemos que en un futuro, esta enfermedad pase de ser “olvidada” a erradicada.

Referencias
Guarner J. Chagas Disease as Example of a Reemerging Parasite. Semin Diagn Pathol. 2019;In press. doi:10.1053/j.semdp.2019.04.008

Mizukami S, Manh DH, Minh T, et al. Knowledge of Chagas Disease in Latin American Migrant Population Living in Japan and Factors Associated with Knowledge Level. bioRxiv 589051. 2019. doi:http://dx.doi.org/10.1101/589051

Autor entrada: Magdalena Uribe Flores