El misterio molecular de la laguna rosada: La guerra microbiana detrás del agua rosada de Yucatán.
El dinamismo cromático de la Laguna Rosada de Uaymitún constituye un modelo excepcional de adaptación evolutiva frente al estrés osmótico extremo. A través de análisis metagenómicos basados en la secuenciación del gen ribosomal 16S, se ha determinado que este ecosistema hipersalino—caracterizado por concentraciones de hasta 400 gramos de sal por litro—alberga una comunidad megadiversa de microorganismos halófilos y arqueas extremófilas. Estos especímenes mitigan la presión osmótica mediante la síntesis de osmolitos compatibles y carotenos especializados como la bacterioruberina, transformando una severa restricción ambiental en un nicho ecológico resiliente cuya comprensión es fundamental para el monitoreo y la conservación de la biodiversidad costera de la Península de Yucatán.
Aunque este fenómeno puede describirse con precisión molecular, también es una experiencia visual que despierta curiosidad inmediata. Para comprender por qué estas aguas se tiñen de rosa, es necesario descender desde la escala genética hacia la experiencia cotidiana del visitante, donde la ciencia y la percepción se encuentran.
Las Lagunas Rosadas de Yucatán: El hermoso espectáculo visual que en realidad es una crisis de deshidratación celular.
¿Alguna vez te has bañado en agua rosada?, pues existen en la costa de la Península de Yucatán varias lagunas que han llamado la atención precisamente por sus atractivos colores que van desde tono rosado hasta cereza intenso. Este fenómeno de hipersalinidad cromática no es exclusivo de la Península y se presenta en varios lugares en el mundo. Estas aguas se han viralizadas motivando al turismo a visitar la región, que incluso la han llamado la playa más hermosa de México.
Pero, ¿por qué el agua es rosa?
Lo primero que hay que saber es que estas lagunas son de agua salada, que se llenan mediante Rías, que son similares a los Ríos pero llevan agua salada del mar hacia el continente, ya que en la Península de Yucatán no hay Ríos superficiales y el único aporte de agua dulce que tienen estas lagunas es durante la época de lluvias.
La paradoja de las rías: ¿Por qué la Laguna de Uaymitún acumula tanta sal?
Por otro lado, también debemos saber que es la salinidad, y esta la definiremos como la cantidad de sal disuelta en un volumen de agua y la expresaremos en porcentaje. El mar en promedio tiene 35 gramos de sal disueltos en cada litro de agua (3.5%); en el caso de la Laguna Rosada la salinidad varía según la época del año. Esto es debido a que durante las mareas altas se llenan de agua salada, luego el agua se evapora y se forman pozas y lagunetas, que en conjunto con la alta temperatura de la región el agua se sigue evaporando y aunque la cantidad de sal es la misma, esta se encuentra disuelta en menos cantidad de agua y así va aumentando la salinidad de manera gradual teniendo hasta 400gr de sal por litro. La salinidad disminuye cuando empieza época de lluvias.
Pero entender de dónde viene el agua no basta: lo verdaderamente decisivo es lo que ocurre cuando esa agua cambia su composición. Cada incremento de salinidad transforma la laguna en un laboratorio natural donde las células enfrentan un desafío extremo que definirá quién sobrevive y quién desaparece.
La salinidad es un factor crucial en los sistemas acuáticos, ya que los microorganismos que ahi habitan se encuentran inmersos en el medio acuoso con estas sales en disolución. Cuando el medio tiene una salinidad superior a la salinidad celular, lo que ocurre es que se igualan las concentraciones mediante osmosis, que es el paso de un líquido a través de una membrana semi permeable de una mayor a una menor concentración.
En este entorno, equilibrarse o morir es la única opción.
Esto representa un problema para las microbios ya que para igualar estas concentraciones o se permite el ingreso de sales a la célula o se libera agua al medio. El ingreso de sales a la célula puede entre otras cosas desactivar a las proteínas, por lo cual no podría mantener su Homeóstasis y mucho menos desarrollar óptimamente su metabolismo para asegurar su supervivencia. Cuando la salinidad es alta son pocos los organismos que tienen estrategias para sobrevivir en esas condiciones.
A partir de este punto, la historia deja de ser geográfica y se vuelve molecular. La verdadera batalla no ocurre en la superficie rosada, sino dentro de cada célula que intenta mantener su integridad frente a un entorno que la empuja a deshidratarse sin tregua.
El campo de batalla osmótico: El dilema de la deshidratación microbiana
¿Y cómo le hace un microbio para no morir seco en un mar de sal? Aquí viene el truco magnético de la evolución.
Cuando las sales están en agua se separan en al menos dos componentes, un ion positivo y otro negativo, por ejemplo, la sal común (NaCl – Cloruro de Sodio) al disolverse se descompone en Na+ y Cl-, estos dos iones disueltos son los electrolitos que en condiciones adecuadas favorecen la absorción de agua por las células y la rehidratación.
Pero, ¿qué sucede cuando los electrolitos están en altas concentraciones? pues sencillo, la membrana de las células tiene lípidos (grasas) que no tienen carga y permiten el paso de manera facilitada a partículas sin carga como el agua. Por otro lado, los electrolitos tienen carga, porque lo que a la célula le cuesta trabajo y un gasto de energía introducirlos o sacarlos de la célula. Entonces, cuando la salinidad aumenta esta tendencia es a equilibrar las concentraciones externa e interna de electrolitos, puede resultar en un secuestro de agua, las células se deshidratan, y dependiendo de su capacidad de preservación pueden migrar, esporular o morir.
Investigaciones recientes han demostrado que muchas arqueas halófilas no solo producen osmolitos compatibles, sino que regulan activamente la expresión de genes asociados a proteínas de choque salino (salt-shock proteins), que estabilizan enzimas y evitan su desnaturalización. Además, se ha observado que ciertos halófilos ajustan la fluidez de su membrana mediante lípidos éter altamente ramificados, una estrategia que incrementa su tolerancia a fluctuaciones rápidas de salinidad.
Mecanismo de Ósmosis: El Desafío de la Laguna Rosada
Comparativa del comportamiento celular según la concentración salina externa
Estable
de Agua
El engaño celular…
Dentro de los organismos que pueden vivir en medios salinos existen algunos les encanta la sal y son llamados halófilos, estos tienen mecanismos de supervivencia particulares como la producción de moléculas que funcionan como “solutos” en agua (moléculas soluto similares) como son el glicerol y algunos antioxidantes; estos últimos son los pigmentos causantes de la variedad de tonos.
Pero ¿cómo es esto? Cuando se cuantifica la presión osmótica (cantidad de cosas disociadas de un lado y del otro) se deben considerar todas las moléculas que son capaces de descomponerse en agua, no solamente las sales. Es ahí donde entran estas moléculas, que su capacidad de disociarse hace que en disolución se comporten como osmolitos, es decir, un soluto con carga que aumenta la concentración de solutos dentro de la célula, igualándose así las concentraciones y disminuyendo la presión osmótica, el agua permanece dentro de la célula, y el organismo puede continuar con su vida de manera normal.
Para descifrar esta coreografía invisible de supervivencia, la observación directa ya no basta. Es necesario recurrir a herramientas que revelen lo que el ojo humano no puede ver: la composición genética de las comunidades que sostienen el color y la resiliencia de la laguna.

El secreto de los halófilos: Metagenómica en costa rosada de Yucatán
En trabajos realizados por el Dr. Rafael Rojas Herrera de la Universidad Autónoma de Yucatán hemos analizado la estructura de las comunidades biológicas en la Laguna Rosada de Uaymitún a lo largo del tiempo. Estas observaciones se han realizado utilizando técnicas libres de cultivo o metagenómicas, mediante secuenciación del gen ribosomal 16s.
El uso de técnicas moleculares es necesario ya que en circunstancias de estrés ambiental uno de los mecanismos de defensa de los microbios es la asociación, esto en pequeñas colonias que pueden ser flotadoras, asociadas partículas suspendidas o en sedimento, e incluso en biopelículas. Al asociarse, generan ambientes menos “agresivos”, y una vez establecido el microambiente existen algunos microbios que forman el núcleo central de la comunidad y que sostienen al sistema, y algunos otros menos abundantes pueden ser oportunistas, o refugiados.
Desde 2024, el uso de metagenómica de tercera generación (Nanopore y PacBio HiFi) ha permitido obtener secuencias más largas y precisas, revelando variantes genéticas antes indetectables en arqueas halófilas. Estos avances han permitido identificar rutas metabólicas completas para la síntesis de carotenoides y bombas iónicas, así como detectar microbios raros que actúan como “especies puente” en la estabilidad del ecosistema.
Ambiente megadiverso en la laguna rosada
Los resultados nos indican que este ambiente extremo es en realidad un sistema megadiverso, hiperdinámico y resiliente, que a lo largo de su proceso anual se generan ambientes variados como son: agua, sedimentos, películas flotantes y los tapetes microbianos. La interacción entre estos sistemas es alta y el principal factor que regula los tipos de organismos es la salinidad.

Dunaliella salina y Arqueas extremófilas: Los ingenieros del pigmento
La diversidad es alta principalmente en sedimentos y tapetes microbianos, los cuales sirven de refugio a todos los organismos que son sensibles a la salinidad. Dentro de los organismos eucariotas (con membranas internas y núcleo definido), la más abundante es la microalga Dunaliella salina. Esta alga es una gran productora de glicerol y betacaroteno de color naranja-rojizo, uno de los principales pigmentos de la laguna. Estos betacarotenos pueden ser producidos por prácticamente todos los organismos de este sistema, incluyendo arqueas y bacterias.
Las bacterias y las arqueas son organismos procariotas (sin membranas internas), por lo que su material genético se encuentra aglomerado en una región llamada nucleoide, sin estar aislado del citoplasma; esto vuelve a su genoma más sensible a los factores de estrés dentro de la célula.
De estos organismos, las arqueas son las verdaderas extremófilas y las únicas capaces de producir bacterioruberina (un grupo de carotenos de 50 carbonos de color naranja-rojizo muy potentes). Estas arqueas también poseen bacteriorodopsina, una proteína de membrana de color púrpura intenso que funciona como bomba de protones; aunque esta última no se acumula en el citoplasma, ayuda a mantener el equilibrio energético y osmótico.

Dentro de la diversidad procariota identificada por secuenciación tenemos a las bacterias Salinibacter sp., Salinivibrio sp., Cyanobacteria spp., Salisaeta sp. y Clostridiisalibacter sp., así como a las arqueas Halobacterium sp., Haloferax sp., Orenia sp., Haloquadratum sp. y Thermofilum sp.
Sin embargo, esta diversidad no es estática. La laguna funciona como un organismo vivo que respira con las estaciones, reorganizando sus comunidades microbianas conforme cambian la lluvia, la evaporación y la concentración de sales.
La sucesión estacional: Del verde azufrado al dominio halófilo
Estos microbios van alternando su abundancia dependiendo de la época del año y la salinidad de la poza. En la época de lluvias, cuando la salinidad es menor, se notan algunos tonos verdosos; en ciertos casos se observan tonos marrón-púrpura con un olor característico a huevo podrido, resultado de la proliferación de bacterias que utilizan azufre en su metabolismo energético.
Conforme el agua se evapora y la salinidad aumenta, el microambiente se transforma: comienzan a proliferar los microbios con la capacidad de producir solutos compatibles y, finalmente, cuando la salinidad es muy alta, las arqueas dominan el paisaje por excelencia.
Estudios recientes en sistemas hipersalinos del Mediterráneo y Australia muestran que la sucesión microbiana está fuertemente influida por “pulsos osmóticos” —incrementos bruscos de salinidad— que favorecen a arqueas con genomas compactos y alta plasticidad metabólica. Este patrón coincide con lo observado en Uaymitún, donde los pulsos de evaporación acelerada reorganizan la comunidad en cuestión de días.
Entre todos los habitantes de este ecosistema extremo, hay uno que destaca no solo por su resistencia, sino por su geometría improbable, como si la evolución hubiera decidido experimentar con formas perfectas.

Geometría evolutiva: La fortaleza cúbica de Haloquadratum sp.
Imagina un microbio con forma de cubo perfecto que se junta con otros siete para formar una fortaleza geométrica y exponer menos piel a la agresividad de la sal. Eso es ingeniería molecular viva en Yucatán.
Este es el caso particular e interesante de Haloquadratum sp. Esta arquea tiene forma de oblea cuadrada y generalmente se encuentra en octámeros (8 células) formando un gran cubo organizado; esta estructura le permite minimizar la superficie de membrana en contacto con el medio, reduciendo drásticamente la presión osmótica que debe soportar.
Investigaciones recientes han confirmado que la forma cuadrada de Haloquadratum walsbyi no es un accidente evolutivo, sino una adaptación que optimiza la relación superficie/volumen para maximizar la captación de luz y minimizar el estrés osmótico. Además, se ha descubierto que sus octámeros se comunican mediante nanotubos proteicos que permiten el intercambio de metabolitos, funcionando como una microcolonia cooperativa.
Todo este entramado molecular no es solo una curiosidad científica: es un sistema de alerta temprana. Cuando la biología cambia de color, es el territorio el que está hablando.

Centinelas moleculares: La metagenómica como herramienta de resiliencia costera
Este hermoso espectáculo visual de las llamadas lagunas rosadas no es más que el reflejo de la lucha molecular por sobrevivir de los microorganismos halófilos. Organismos que durante millones de años lograron adaptarse a la desecación mediante un engaño osmótico, pintando el agua de naranja y rojo.
Sin embargo, comprender esta dinámica a través de la metagenómica va mucho más allá de descifrar una curiosidad biológica o validar un destino turístico. Estos tapetes microbianos y consorcios bacterianos actúan como verdaderos centinelas ecológicos del territorio. Sus fluctuaciones poblacionales y cambios cromáticos son indicadores ultrasensibles de la salud de la costa.
Las lagunas rosadas son mucho mas que un simple espectáculo turístico: son un lenguaje vivo. Cada tono naranja, cada destello púrpura, cada tapete microbiano es una frase escrita por millones de organismos que llevan milenios perfeccionando su resistencia. Si alteramos el flujo de las rías, si contaminamos el acuífero o si ignoramos el impacto del clima, ese lenguaje se apaga.
Proteger Uaymitún y Las Coloradas no es conservar un color: es defender una de las bibliotecas biológicas más antiguas del planeta. Un archivo viviente de estrategias evolutivas que podrían enseñarnos a enfrentar un mundo cada vez más extremo.
La ciencia ya nos dio la clave. Ahora nos toca a nosotros decidir si queremos seguir escuchando.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es rosa el agua de la Laguna de Uaymitún?
El color rosa se debe a la alta proliferación de microorganismos halófilos (amantes de la sal), como la microalga Dunaliella salina y arqueas extremófilas, las cuales producen pigmentos antioxidantes y carotenos (como la bacterioruberina) para protegerse de la radiación y el estrés salino.
¿Qué es un organismo halófilo y cómo sobrevive?
Es un microorganismo adaptado a vivir en ambientes hipersalinos. Sobrevive produciendo “solutos compatibles” intracelulares (como glicerol) que igualan la presión osmótica externa, evitando que la célula pierda agua y se deshidrate.
¿Cuál es la diferencia entre un río y una ría en Yucatán?
A diferencia de los ríos continentales de agua dulce, las rías son entradas de agua marina salada hacia el continente a través de canales costeros, las cuales alimentan sistemas de lagunas en regiones sin ríos superficiales como la Península de Yucatán.
¿Qué es la metagenómica y para qué sirve en la biología?
Es una técnica de secuenciación genética molecular que permite analizar el ADN de comunidades microbianas directamente de una muestra ambiental, sin necesidad de cultivarlas en un laboratorio, identificando organismos que de otro modo serían invisibles.
¿Qué microorganismos habitan en las lagunas rosadas de Yucatán?
Habitan microalgas como Dunaliella salina, bacterias de los géneros Salinibacter, Salinivibrio y cianobacterias, así como arqueas extremófilas como Halobacterium, Haloferax y la geométrica Haloquadratum.







